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Las oportunidades se multiplican a medida que se aprovechan

Sun Tzu 

El presidente Andrés Manuel López Obrador visitó Sonora por sexta ocasión, y como en las cinco previas, fue tratado con institucionalidad, cortesía y respeto político. 

Además, su visita fue aprovechada por la gobernadora Claudia Pavlovich para solicitarle, con urgencia, mil millones de pesos para trabajos de pavimentación en trece municipios, además de la construcción de una importante carretera estatal, la construcción de una clínica del IMSS en Agua Prieta, y el apoyo necesario para concluir el Hospital de Especialidades en Hermosillo, capital sonorense. 

Al menos en el espectro mediático y público, no hubo reclamos, exhibición, descalificación ni mucho menos, desprecio a esta visita presidencial. 

¡Y vaya que hay motivos como para haberse comportado irrespetuosamente! Pero no sucedió, ni sucederá en esta administración estatal. No es el estilo ni de la gobernadora ni de uno solo de los miembros de su gabinete. 

Los resultados de la gira presidencial ya los dará a conocer la misma federación, pero para los sonorenses ya están registrados arriba, en el segundo párrafo. Y es justo de ahí desde donde partir el análisis. 

Primero, Sonora tiene una grave crisis de seguridad, pero ese rubro debe ser atendido por la secretaría de seguridad federal, a traves de la Guardia Nacional, y en coordinación con las autoridades estatales y municipales. Esa logística la atienden a diario en las reuniones de las mesas de seguridad. 

Segundo, para la federación el combate a la corrupción y la transparencia es su prioridad, pero también lo ha sido para Sonora en los ya casi 5 años de gobierno claudillero, y por esa ventaja en años de trabajo, la gobernadora Pavlovich Arellano no tiene nada que temer, por eso puede acompañar sin problema alguno al presidente en sus giras, por eso da la cara al sonorense, por eso su agenda sigue siendo abierta, y no de eventos cerrados. 

Tercero, las administraciones municipales lideradas por partidos de la coalicion, exceptuando Hermosillo, están señaladas de corrupción, malos manejos, nepotismo, conflictos de intereses, y otras linduras. De hecho, el propio presidente dijo saber lo mal que estaba sucediendo en Navojoa. Pero no fue el gobierno estatal el mensajero de esas malas noticias, sino voces ajenas a este. 

Y leídos los tres puntos anteriores, más otros que podrían agregarse, se hace notar un interesante concepto, que empieza a consolidarse rumbo al 2021: la gerencia politica. 

Mire usted, solicitar mil millones de pesos para pavimentación urgente en trece municipios, requiere de un enorme capital político que, a lo largo de cinco años de gestión, se ha venido cultivando en una correcta aplicación de los recursos federales. Muestra de esto están los reconocimientos hasta de la misma Secretaría de la Función Pública en ese sentido. Aplica lo mismo para la solicitud de la construcción de una clínica del IMSS, la conclusión de una carretera estatal, y la culminación del Hospital de Especialidades. No es, digamos, una simple valentía de la gobernadora hacerlo, sino un acto basado en un derecho ganado a pulso. 

Por otro lado, “pasar el balón al otro lado de la cancha” es una jugada de pizarrón. El gobierno federal sabía de antemano de esas urgentes necesidades en Sonora, sí, pero que se haya enterado de la voz misma de la mandataria estatal, en un viaje oficial al estado, institucionaliza el tema. 

Además, el acompañamiento en el recorrido por Sonora, lado a lado, intercambiando ideas y proyectos, es señal inequívoca de la relación de respeto y reconocimiento que hay entre los dos niveles de gobierno. Los dos se aportan positivamente entre ellos. 

Eso se llama gerencia politica. 

Y aun cuando el concepto original marca que esta gerencia es en torno a una candidatura en pos de un proceso electoral, aplica a la perfección en el modo en el que, ambos, federación y estado, están jugando su ajedrez. 

Esta sexta visita presidencial no fue una medición de fuerzas ni exhibición de músculo. No fue tampoco la pasarela para aspirantes a candidatos de ninguno de los partidos que integraron la coalición, ni la de los que hoy integran la oposición. Fue más bien el escenario perfecto en el que el estado, administrativamente bien armado, se mostró ante los sonorenses con todo el caudal de facultades a su favor como para seguir gestionando recursos, en comparación a la incapacidad que enfrentan otras entidades que se equivocaron de rumbo. Insisto en el concepto, eso se llama gerencia politica. 

Y asi como el estado está manejando su politica pública frente a la federación, trabajando intensamente como ya se explicó arriba, los aspirantes a candidaturas en el 2021, y que ejercen un cargo público, deberán ganarse la misma bajo el mismo esquema de trabajo previo y documentado con resultados fehacientes. 

De quienes podrían estar en esta lista hablaremos mañana. No de quienes quieren ser candidatos, sino de los que se han ganado la aspiración, aún sin la pretensión de serlo. 

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