Redacción Sin Fronteras

Primero fue México. Ahora, Guatemala se prepara para convertirse en antesala de la desesperación de cientos de migrantes que serán enviados a ese país desde la frontera sur de EU para esperar una respuesta a su petición de asilo a la administración de Donald Trump.

Según revela hoy el diario The Washington Post, Estados Unidos “se está preparando para finalizar un acuerdo esta semana para comenzar a enviar solicitantes de asilo desde la frontera sur de Estados Unidos a Guatemala, implementando un acuerdo que los dos países alcanzaron en julio”.

“Esto podría significar que los migrantes de numerosos países harán el peligroso viaje a los Estados Unidos solo para ser enviados de regreso a América Central al llegar a territorio estadounidense”, señala el reporte.

El gobierno de Trump se propone llevar a cabo este plan a pesar de las resistencias del tribunal supremo de Guatemala que ya ha advertido que el acuerdo de asilo no podía avanzar sin la aprobación del congreso de Guatemala, pero una decisión posterior dejó abierta la posibilidad de que el presidente saliente Jimmy Morales pudiera implementar el acuerdo sin la aprobación de los legisladores.

Para superar esta oposición, la Casa Blanca ya ha advertido que si Guatemala no se pliega a sus planes anunciará un recorte inmediato de la ayuda que le ofrece a esa nación.

Los planes de Trump en Guatemala tienen como objetivo ampliar su margen de actuación para contener el alud de migrantes que empujan desde Centroamérica y que han quedado entrampados en México. Las autoridades estadounidenses detuvieron a casi 1 millón de migrantes a lo largo de su frontera sur durante el año fiscal 2019 que finalizó el 30 de septiembre, el mas alto desde 2007.

Frente a estos planes de convertir a Guatemala en una nueva sucursal de campamentos de refugiados que ya operan en México, numerosas voces críticas aseguran que no es realista esperar que los debilitados y precarios gobiernos centroamericanos retengan dentro de sus fronteras a los grupos vulnerables cuando ellos mismos se han visto desbordados por la pobreza generalizada y las tasas de homicidios más altas del mundo.

Texto tomado de: Jornada.unam.mx

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