“Yo hago arte, no productos en serie”

Hace seis años Leonel García emprendía el primer paso de una aventura distinta. Amor futuro era el primero de tres discos pensados para tener un concepto y narrativa propia, que en su conjunto contarán diferentes historias usando como único hilo conductor a la música y a su voz. 

Amor pasado es el capítulo final en esta trilogía y que, a diferencia de sus dos antecesores —y como su nombre lo sugiere— es una oportunidad de rememorar el pasado, de presentar de manera distinta clásicos de la música mexicana como “La media vuelta”, “En el último trago”, “Hermoso cariño”, entre muchos otros, honrando su esencia y re imaginando un pedacito de cultura que ha permeado en nuestra sociedad durante tantas décadas. 
 
“El reto es hacerle honor a estas canciones que son bellísimas y creímos que la mejor forma de hacerlo era tratar de ser lo más honestos posibles, en el sentido de hacer las versiones más fieles a la música que nos gusta, al estilo que nos gusta, a mi propia personalidad como cantante. Entonces fue un reto muy bonito buscar el equilibrio de mantener la esencia de la canción y renovar la versión para que la gente escuchara algo diferente”, expresó Leonel García, en entrevista con Crónica Escenario. 

“La pregunta era, ¿por dónde podemos ir? Y lo primero que le dije a Pavel Cal —productor del álbum y de trabajos previos de Leonel, así como de Sin Bandera— fue, ‘vamos a deconstruir el mariachi, vamos a reducirlo a su mínima expresión vamos a juntar una trompeta, una guitarra, contrabajo y violín, no quiero secciones, para que la gente pueda escuchar el sonido de los instrumentos individuales’. Eso, de entrada, le iba a bajar la intensidad y el tamaño, por ahí empezamos a generar intimidad, espacios, silencios y a darle su lugar a la voz para que luciera, y la interpretación fuera diferente. Me interesaba mucho que las canciones brillaran tanto en letra y melodía”, añadió el cantautor. 

Dentro de Amor pasado, Leonel se valió de voces amigas para dotar a este disco de ambientes y pasajes distintos. Convergen, entonces, voces muy cercanas a la música mexicana y otras que lucen distantes a lo que implica la música ranchera. Sin embargo, gracias a ello se deja en claro la universalidad que trae consigo el lenguaje musical. 

El recorrido musical va de retomar a la cantautora y pianista de flamenco, María Toledo en “Tu recuerdo y yo”; hasta la cantante griega de jazz/folk, Eleni Arapouglou en “Ella”; además de la participación de la jazzista franco-dominicana, Cyrille Aimée en “En el último trago” y la voz de la puertorriqueña ganadora del Grammy, iLe, en “Libro abierto”. Esto sin dejar de lado el talento mexicano representado por Natalia Lafourcade en “Cuando sale la luna (Deja que salga la luna)” y Melissa Robles en “La media vuelta”, sencillo oficial de esta nueva producción que recientemente estrenó su video. 

“En realidad, las versiones ya las tenía terminadas con mi voz completamente, y fue interesante ir mandando la invitación a las diferentes chicas, desde Melissa que fue la primera que vino y grabó maravillosamente bien la versión de ‘La media vuelta’, le puso todo el corazón. Y después de ahí nos motivó mucho la idea de seguir invitando gente, invitamos a María Toledo de España, una cantante de flamenco espectacular, tenemos una linda relación lejana a través de las redes y muy linda dijo que sí quería hacerlo. iLe, por ahí me dijeron que tenía posibilidad de hacerlo y me pareció una idea maravillosa, porque viniendo de Puerto Rico, el corazón que le pone a la interpretación daría un resultado impresionante”, dijo. 

“También invité a Cyrille Aimé, que es mi cantante favorita de jazz en el mundo, lo cual fue un lujo personal tenerla en el disco e hizo un trabajo precioso. Fue muy bonito trabajar con todas ellas, porque cada acercamiento a la hora de grabación fue muy distinto, pero fue una grata experiencia ver el grado que tienen de atención al detalle, aprendí mucho de ello y es algo que les agradezco a todas”, añadió. 

Leonel García tiene una carrera irreprochable, ya sea como productor o cantautor se ha convertido en un artista icónico de la música en México. A través de los años ha tenido la oportunidad de presenciar desde dentro todos los cambios que la industria ha sufrido en las últimas dos décadas, lo cual ha culminado en el dominio de las plataformas digitales como la herramienta principal de supervivencia para todos los artistas. 

“Ha sido muy interesante el cambio, ha afectado sin duda a los artistas, primordialmente de manera económica, hay una gran diferencia a lo que cobrabas de vender discos a las regalías que recibes por las reproducciones digitales. Entramos en este sistema de suscripciones que la gente paga y una pequeñísima parte va para el artista, es algo que no se ha regulado de la mejor manera. Ya lo decía hace poco el director de Spotify argumentando que es culpa de los artistas porque no hacemos más música, lo cual nos deja ver que la idea que tienen las plataformas es meramente corporativa, una visión masiva: entre más música mejor, como una fábrica nada más”, enfatizó. 

“Espero que con el tiempo se regule mejor todo, no sé si habrá manera de exigir más derecho para artistas en cuestión de lo que nos debería tocar, pero que entendamos la naturaleza de las plataformas y no nos dejemos arrastrar por el vértigo de lo que representan, que podamos escapar de eso y podamos volver a la parte artística del asunto para poder decir ‘Yo hago arte, no productos en serie’, y el arte requiere su propio tiempo. Darnos cuenta que lo que hacen los artistas del urbano, sacando treinta canciones al año, es algo que les funciona a ellos y que no puede ser replicado en todos los géneros”, concluyó el músico. 

Cronica.com.mx

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