Para los de a Pie

Tres importantes acontecimientos que recién ocurren en Sonora y en México, me recuerda aquel cuentecillo sobre un señor llamado Don Cuco, que muere y llega al puesto de control en el cielo donde esta San Pedro.

El santo varón le da la bienvenida y le comenta que como prueba final deberá de pasar un día en el paraíso y otro en el infierno, para que pueda elegir donde le gustaría permanecer por toda la eternidad.

El recién llegado es conducido por un siervo de la nación celestial hasta un elevador para ir directo al infierno, en unos segundos de ascender hasta lo más profundo se abren las puertas y observa a todos sus amigos, alegres y disfrutando de unos tragos después de jugar ocho hoyos en el campo de golf, después de darle la bienvenida, todos se van a la casa club a disfrutar de un banquete con exquisitas viandas y buena bebida, música y todos los ingredientes para una fiesta alocada.   

En el ágape se encuentra al mismísimo Satanás, bromeando y contando charras de Pepito, ataviado con un costoso traje Giorgio Armani acompañado de dos curvilíneas mujeres, una rubia y la otra morena caribeña.

Don Cuco se divierte de lo lindo, hasta se avienta unos pasitos de baile al ritmo de la colalé, interpretado magistralmente por el grupo musical que amenizaba el festejo.

El toquín se prolongó hasta el amanecer, hubo de todo, pero llegó la hora de que Don Cuco debía de partir, Satanás lo acompaña hasta la puerta del elevador y se despide de abrazo y apretón de manos, al estilo de los políticos de la tierra.

Don Cuco todavía entre crudo y con el avión después de haberse tomado algunitos whiskies, se deslumbra cuando se abre la puerta y contempla la inmensidad del cielo, los siervos de la nación celestial le ponen una toga y le dan un arpa.  

Don Cuco reposa la cruda, brincando de nube en nube, descansando, tocando escalera al cielo de Led Zepellin en el arpa y escuchando el canto de los ciervos de la nación celestial que le compusieron a San Pedro un himno bien bonito.

Horas más tarde, Don Cuco es llamado por San Pedro, le comunica que llegó la hora de tomar una decisión, el infierno o el paraíso, Don Cuco la piensa unos minutos y le dice a San Pedro que opta por el infierno,  el santo varón meneando su cabeza en señal de desaprobación, lo despacha con un siervo de la nación celestial hasta el elevador.  

Cuando se abren las puertas, Don Cuco mira un paisaje desolador, totalmente diferente, un basurero con olores fétidos, sin árboles ni césped, ni casa club, todos sus amigos tristes y vestidos de vagabundos, buscando qué comer entre los desperdicios infestados de cucaracha y ratas.

Apenas da unos pasos, y siente una mano de chivo en su hombro, es Satanás que le da la bienvenida, Don Cuco totalmente desconcertado le pregunta ¿Qué pasó con el campo de golf, el banquete, el grupo musical y la alegría de todos? El cornudo personaje le contesta que las campañas políticas habían terminado y que esta es la realidad.

Después de las campañas políticas y las votaciones del seis de junio, así como la historia de Don Cuco, nos encontramos con un panorama totalmente distinto, a Hermosillo solo le quedan veinte días de abasto de agua, sin que ningún orden de gobierno lo advirtiera en todo este tiempo.

El Gobierno Federal por alguna razón desconocida, dejó de vacunar a más de millón y medio de mexicanos diariamente después de las votaciones, actualmente apenas vacuna a 300 mil diarios, con todo y que hay casi diez millones de vacunas almacenadas.

En las campañas políticas, partidos y candidatos olvidaron el coronavirus, acarreos y movilizaciones de gentes para llenar sus mítines, fueron el común denominador, ninguna autoridad sanitaria se preocupó por señalar los riesgos de no respetar los protocolos sanitarios, el semáforo epidemiológico siempre estuvo en verde en toda la campaña, pero al acabar la jornada de votación ¿Qué cree estimado lector? Subieron los contagios, retrocedimos en el semáforo y hasta una tercera ola de coronavirus más letal y contagiosa, puede haber.

Así como Don Cuco, los mexicanos volvimos al rito de cada tres y seis años, ilusionados por tener mejores gobernantes que eleven nuestro nivel de vida, pero seguimos sin acostumbrarnos al regreso a la realidad, el del México real, el México profundo, no es un club de golf ni ningún paraíso, es un México con impunidad, manchado por la violencia e inseguridad, agobiado por la corrupción, malos gobernantes y una pandemia que está matando a muchos mexicanos indefensos.

Para los amigos de todo el sur de Sonora, los invito a escuchar de 13:00 a 14:00 horas, SONORA EN RED NOTICIAS, espacio que comparto con mi amigo Arturo Chapo Soto, por el 93.3 del cuadrante de F.M. que también puede ser visto, a pesar de la cara que nos aventamos, por la señal del canal 14 de TV Azteca Tucson, para todo el sur de Arizona. No se lo pierdan. 

Podemos interactuar a través de mi cuenta de Twitter @feroropeza20 o en mi correo electrónico [email protected]

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