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Son nuestras decisiones las que muestran quiénes somos realmente, más que nuestras habilidades

J.K. Rowling

 
Natalia Rivera Grijalva, actual diputada local por el PRI, en el Congreso de Sonora, se mostró congruente, franca, y sin tapujos, al responder con la verdad el cuestionamiento en una entrevista radiofónica, respecto a si renunciaría a su militancia en el partido que la vio nacer. Su formación política y personal, que la hace entender que el sí, debe ser siempre un sí, y el no, siempre un no, la llevó a dar una respuesta asertiva, y aún cuando pudo hacerlo con evasivas, como muchos políticos acostumbran, ella lo dijo claro: renunciara al PRI, si sus tiempos partidistas así lo reclaman, aunque, ojo, ella misma aclaró, que sigue meditando sobre esa decisión.

Nada que reclamar respecto al trabajo de la entrevistadora, la periodista Michelle Rivera, que hizo muy bien su trabajo, como en toda entrevista debe ser, formulando preguntas directas, con la intención de meter en aprietos a la entrevistada, preguntas que al responderse sin medias tintas y de forma transparente, provocaron que una ranfla desconsiderada y misógina, de hombres y mujeres, con comportamiento de troles, se hayan dedicado a insultarla, amenazarla y denigrarla en las redes sociales, justamente en el tuit que la entrevistadora subió a su cuenta personal, informando de la respuesta recibida a su cuestionamiento periodístico.

No sorprende la reacción de los priistas leales a la actual dirigencia estatal, porque se entiende que ese será su comportamiento en estas redes sociales, no solo en contra de aquella militancia que en una voluntaria decisión decidan renunciar al PRI, sino también en contra de la militancia de otros partidos, pero si sorprende que personajes respetables, como Adolfo García Morales, ex secretario de seguridad en la misma administración claudillera que la diputada tricolor en mención, haga un comentario incompleto, sin dar nombres, sin claridad, comparando al PRI con una vaca que da leche, y a sus militantes con becerros que maman de ella. ¿Se considerará él mismo como un becerro también? ¿se le está olvidando al "conito" que, en cierta forma, él si abandonó a su tricolor partido al ausentarse por completo del mismo? ¿Entenderá que la omisión como militante, también es renunciar?

Pero, ahora bien, ¿qué de malo tiene renunciar a un partido, para irse a militar a otro? ¡nada! Eso viene sucediendo desde siempre, y si hacemos una lista de quienes han ido de unas siglas a otras, espacio nos haría falta en esta columna para mencionarlos a todos.

Por eso, debe quedar claro que, la anunciada posible renuncia de Natalia Rivera al PRI, ni es un acto de traición, ni de incongruencia, porque debe entenderse el contexto en el que lo hace. Ella se va del tricolor ante la irrupción de un grupo que, desde el mismo PRI lo dicen, llega por imposición de la dirigencia nacional. Natalia Rivera se va del PRI, porque anticipadamente le enviaron el mensaje, a ella y al resto de sus compañeras diputadas y diputado, que sus aspiraciones políticas futuras se habían acabado para todos, y que la congeladora era su destino. Aquí es importante recordar aquella declaración de Bulmaro Pacheco, cuando dijo, sin tapujos, que la estrategia para posicionar a Onésimo Aguilera como el nuevo dirigente estatal, era justamente para desplazar al grupo que, según sus palabras, estaban apoderados de ese partido.

Vaya, veamos esta situación con un ejemplo muy doméstico: ¿Hace mal una mujer o un hombre en divorciarse de su pareja, por incompatibilidad de carácter, por violencia familiar, por adicciones dañinas, solo con el argumento de que esa pareja de la que busca separarse, le dio todo lo que ahora tiene? Usted opine al respecto.

¿Por qué una jauría encarnizada, al interior del PRI o desde alguna granja, arremete contra Natalia Rivera?

Pues, está muy claro, ella es un alto perfil en ese partido, organizada, estructurada, con un desempeño como diputada ahora, puesto a toda prueba y bien calificado, y cualquiera que sea el partido político en el que ella milite, tanto ella como el partido, tendrán ganancia electoral garantizado.

¿Cuánto tiempo va a sangrar el PRI por su herida, ante la eventual pérdida de este perfil? Pues, hasta que logren encontrar quien pueda ocupar sus zapatos, que, por lo que se ve a simple vista, no podrán hacerlo con facilidad. De ahí pues, la campaña negra, a toda vista permanente, en contra de la multi mencionada Natalia Rivera, que nos guste o no, ejerce con todo derecho la decisión de separarse de un partido que le hacía más daño que bien.  

¿Tendrá ahora que construir desde cero una nueva militancia, en el Movimiento Ciudadano? Pues eso, solo el tiempo, ella y ese partido, lo irán decidiendo.

Pero, espere usted, porque en el Congreso de Sonora, es probable que todas las bancadas se re construyan, y que, a partir del 2023, veamos una constitución de nuevas fuerzas políticas. Así que, que nadie se sorprenda de todos los cambios que vienen ya. Será interesante ver si, los que se separen de un partido para integrarse a otro, son tan vituperados como Natalia Rivera.

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