Este jueves el robot Perseverance aterrizó en Marte. Sin duda es uno de los grandes triunfos científicos de nuestro tiempo, pero también es un anhelo que siempre ha estado presente en la imaginación de los humanos y se ha reflejado en las artes, especialmente en la literatura y el cine. En Crónica Escenario hacemos el recuento de las películas que hablan del planeta rojo.

Iniciamos con Un viaje a Marte (1910), que es el registro más antiguo que se tiene de un trabajo vinculado a Marte. Aunque han habido otros cortometrajes sobre el tema, el resto de los filmes serán largometrajes. Este primer filme fue escrito y producido por Thomas Edison, bajo la dirección de Ashley Miller, sobre un científico que descubre una fórmula de “gravedad inversa”, por medio de la cual los objetos pueden volar. Así el hombre llega hasta Marte y descubre parajes extraños y criaturas inesperadas.

Sin embargo, el primer largometraje se realizó en Dinamarca por el cineasta Holger-Madsen, con el filme Himmelskibet (1918), cuya traducción es Viaje a Marte, en el cual un doctor fanático de Cristobal Colón (aunque le atribuye erróneamente la intención de dar la vuelta al mundo), busca llegar a Marte al construir la nave Excelsior y es enviada con un puñado de voluntarios expedicionarios.

Otro filme histórico es la primera obra rusa de ciencia ficción, Aelita, Queen of Mars (1924), que relata la historia de un hombre obsesionado con el planeta Marte y a su vez relata la historia de Aelita, la Reina Marciana que se obsesiona con los habitantes del planeta Tierra y en especial, con un individuo y su mujer, que mantienen una relación tumultuosa, algo que es desconocido para los seres del planeta rojo.

Después de esos filmes fue hasta los años 50 cuando volvió la obsesión por llegar a Marte con una gran cantidad de filmes. Primero con Flight To Mars (1951), de Lesley Selander, que en su momento se vendió como “el viaje espacial más excitante jamás realizado”. Un accidente espacial lleva a una tripulación a aterrizar en Marte en donde descubren que los marcianos quieren conquistar la Tierra, pero una de las marcianas cae enamorada del tripulante jefe.
 
Las vísperas a la Guerra Fría también despertó el interés por el tema y se vio reflejado en filmes como Marte, el planeta rojo (1952), en el filme de espionaje, unos científicos norteamericanos que logran contactar con seres de Marte y a partir de ahí lo que es un nutrido secreto llega al poder de los nazis, que se alían con la URSS, pues ven a EU como el enemigo.

En un ámbito más amable salió Abot y Costello van a Marte (1953), de Charles Lamont, cuando los icónicos personajes por accidente abordan un cohete que espera llegar a Marte, pero aterrizan en Nueva Orleans. 

Ese mismo año llegó un clásico más con la oscarizada La guerra de los mundos (1953), de Byron Haskin, basada en la obra de H. G. Wells. Si bien ha sido criticado el poco cuidado con los cables que sostienen las naves por la precariedad de la producción, ha sido muy celebrada la actuación de Gene Barry y el cierre cuando corre en medio de los destrozos buscando a Ann Robinson.

Invaders from Mars (1953), William Cameron Menzies, fue una tenebrosa e ingeniosa historia sobre la mayor pesadilla de cualquier niño que ama a sus padres: verlos convertidos en monstruos, los cuales estaban controlados por marcianos, que buscan destruir un proyecto militar ultra secreto que tiene relación con cohetes espaciales. Este filme tuvo un exitoso remake en 1986, dirigido por Tobe Hooper, con un sensacional homenaje al trabajo de Cameron.
 
Al cierre de la década llegó El terror del más allá (1958), de Edward L. Cahn, que narra cómo un ser alienígena va destruyendo uno a uno a todos los miembros de una nave espacial, que fue influencia directa de Alien, el clásico de Ridley Scott. También se vio La furia del planeta rojo (1959), de Ib Melchior, sobre dos grupos de astronautas supervivientes que llegaban a la Tierra tras haber estado en Marte, pero uno de ellos fue mordido por una planta alienígena.

Otro de los grandes filmes sobre el planeta rojo es Robinson Crusoe on Mars (1964), también de Byron Haskin. Un filme de serie b que habla del astronauta Christopher Draper (Paul Mantee) de la primera misión tripulada a Marte, quien tiene un accidente en el que muere su capitán y que debe adaptarse para sobrevivir, hasta que descubre que una raza alienígena utiliza la esclavitud para extraer minerales y corre riesgo su vida.

En esa década hay dos casos curiosos. El primero de ellos es Santa Claus Conquista Marte (1964), que relata cómo los marcianos secuestran a Santa Claus porque en su planeta no hay nadie que de regalos a los niños… marcianos. La segunda es la italiana I diafanoidi vengono da Marte (1966), de Antonio Margheriti, sobre una extraña especie alienígena que toma como base a Marte donde planea atacar las estaciones espaciales de la Tierra. 

En los 70 figura Capricornio Uno (1978), de Peter Hyams. La llegada a la Luna era algo reciente, y donde los efectos ópticos y engaños a la Humanidad no eran sino tema a debatir, el cineasta se sumó con grandes efectos ópticos y una historia con diálogos muy firmes, sobre un aterrizaje al planeta rojo.

De ahí a los años 90 cuando llegó Total recall (1990), otro clásico de Paul Verhoeven, que narra el viaje de su protagonista a Marte, mientras se y nos cuestiona si en realidad estaba soñando. Pero también tenemos la invasión de ¡Marcianos al ataque! (1996), de Tim Burton, que es de lo más curiosa en su filmografía.

En la parte final de la década tenemos a El astronauta (1997), de Stuart Gillard, una comedia infantil sobre un torpe diseñador de la nave que se vuelve parte de una misión espacial a Marte. En animación está La tostadora valiente va a Marte (1998), de Robert C. Ramírez, en la que los electrodomésticos se lanzan a una aventura espacial en Marte. También está Mars (1997), de Jon Hess, un filme de acción futurista cuya trama se desenvuelve cuando criminales se infiltran en misiones espaciales luego de que se descubre la riqueza mineral del planeta rojo y llega un vengador para detenerlos. 

Mucha actividad en el nuevo milenio. Una de las más abucheadas fue Mission to Mars (2000), de Brian de Palma, sobre la primera misión tripulada de la NASA a Marte (auguraba que sería en 2020); también llegó Red Planet (2000), sobre una exploración marciana para investigar el suelo extraterrestre y verificar si el proyecto de crear oxígeno en Marte tuvo éxito y Fantasmas de Marte (2001), de John Carpenter, en el que los humanos ya habitan Marte para el 2176, pero despiertan a una civilización marciana dormida.

En España llegó Stranded (2002), de María Lidón, que también habla de la primera misión tripulada a Marte, que plantea que de los cinco astronautas que iban, al quedarse sin recursos, deben sacrificarse tres de ellos para que vivan dos y cumplir su misión. Luego está la argentina Vida en Marte (2004), de Néstor Frenkel, que cuenta que se descubre vida en Marte, y mientras todo el mundo habla de eso comienzan a suceder cosas más importantes. 

En el segundo lustro del nuevo milenio está la italiana Fascisti su Marte (2006) de Corrado Guzzanti e Igor Skofic, sobre una expedición de italianos conquista Marte en 1939 para convertir el Planeta Rojo en Fascista Negro sin saber luego que hacer con él. En un caso más tierno llega El niño de Marte (2007), sobre un escritor de novelas de ciencia ficción, quien perdió a su mujer, y que se plantea la posibilidad de adoptar a un niño con trastornos psiquiátricos que cree que viene de Marte. 

Además está Una Princesa de Marte (2009), de Mark Atkins, basada en la novela de Edgar Rice Burroughs, narra cómo un soldado estadounidense se encontrará, inexplicablemente, transportado a Marte en un momento en que dos razas alienígenas están enfrentadas. la novela inspiró también a John Carter (2012), de Andrew Stanton, que se convirtió en uno de los fracasos más grandes en la historia de Disney.

En la última década tenemos Marte necesita Madres (2011), cinta animada de Simon Wells, sobre unos marcianos que se llevan a la mamá del niño protagonista a Marte y este emprende una aventura para recuperarla. Últimos días en Marte (2013), de Ruairi Robinson, sobre unos astronautas que descubren vida microscópica en el planeta rojo, pero su interés los lleva a buscar más hallazgos hasta que son infectados por una extraña forma de vida.

Una de las más celebradas fue Misión rescate (2015), de Ridley Scott, con la historia de supervivencia de un astronauta en Marte. México aporta Camino a Marte (2017), sobre la relación de una chica con una enfermedad terminal y un chico “extranjero” que tiene la misión de destruir la tierra. El más reciente es el filme cómico italiano In vacanza su Marte (2020), de Neri Parenti, que augura que en el 2030 se podría ir a vacacionar al planeta rojo, pero la aventura no es lo que parece. 

Cronica.com.mx

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