Resurge “Operación manitas” del PRI para arrasar en Coahuila


Crítica
 
El exalcalde de Hermosillo, Carlos “Calolo” Robles Loustaunau, hizo historia en el pasado en Sonora al operar el primer fraude electoral reconocido de manera pública para hacer ganar al PRI la presidencia municipal en 1988 conocido como “Operación Manitas” y ahora resurge cuatro décadas después para volver a hacer historia al arrasar como dirigente del PRI en Coahuila para arrasar a Morena al ganar las 16 diputaciones locales en disputa.

Al reconocer la aplastante derrota legislativa en Coahuila la dirigencia nacional de Morena, denunció las “mapachadas” y fraude electoral del PRI a cargo del Calolo Robles Loustaunau y de Alito Moreno con la compra de votos a 500 pesos cada uno.

El Calolo Robles como candidato a la alcaldía de Hermosillo hizo historia al operar en 1988 el fraude electoral con la conocida “Operación Manitas” para rellenar y robar urnas utilizando hasta a cadetes de la Escuela de Policía, razón por la cual fue denunciado y acusado del fraude electoral por lo que tuvo que renunciar a la alcaldía a solo unos meses de rendir protesta como presidente municipal.

El Calolo Robles había sido procurador general de Justicia en el gobierno de Rodolfo Félix Valdés, desde donde lo impulsaron a la candidatura a la presidencia municipal de Hermosillo, pero dicen los que saben que hubo “manlio negra” desde refrigeradas oficinas de Gobernación en la Ciudad de México para que se descubriera el fraude electoral que se hizo en la Colonia “Los Naranjos” con la “Operación Manitas”.Recuerdo que ya estando como alcalde el Calolo Robles, le pregunté al entonces secretario del Ayuntamiento, Enrique Ahumada Tarín, que cuándo solicitaría licencia el alcalde, a lo cual el ahora Notario en conflicto me respondió que la única licencia que solicitaría el presidente municipal sería la de su licencia de conducir.

Por la presión política por el fraude electoral descubierto a los pocos días cayó el Calolo, y de inmediato Ahumada Tarín me dijo a gritos que publicara que proponía como relevo al entonces regidor si mal no recuerdo Jorge Mazón, pero al final en el PRI se decidieron por el también regidor Edmundo Astiazarán Estrella, quien a los pocos meses sufrió un infarto y lo tuvieron que operar del corazón, retornando a la silla presidencial, y así convaleciente siguió en el cargo hasta terminarlo. Pero esa es otra historia.

Volviendo con Coahuila en donde hace años reapareció en la vida política el Calolo Robles como delegado nacional del PRI para después convertirse en su dirigente estatal, el partido tricolor había advertido que sacaría la “aplanadora” para ir “por carro completo” en las 16 diputaciones locales en juego para lograr por tercera ocasión la mayoría simple en el Congreso de 25 diputados, dejando a Morena en el segundo lugar al quedar 2 a 1 en la votación arrasado por el PRI en alianza con el partido estatal Unidad Democrática de Coahuila. A diferencia de elecciones anteriores, el PRI esta vez no fue en alianza con el PAN en Coahuila, quedando los “pitufos” relegados en el sótano al ser superado en votos por el PRI, Morena, PVEM, PT, Unidad Democrática, Partido Nuevas Ideas al computar solo 27 mil votos en tanto que el tricolor 680 mil votos y Morena 300 mil. De ese pelo la paliza al PAN.

La dirigencia nacional de Morena a través de un documento signado por el presidente del Consejo Político Nacional morenista, Alfonso Durazo Montaño y los dirigentes estatales del partido, se denunció que la elección en Coahuila estuvo marcada por presuntos actos de violencia institucional, persecución política y un supuesto esquema de compra masiva de votos identificado como “QRGate”.

Además, el partido acusó la presunta detención ilegal y arbitraria de militantes y simpatizantes de Morena y del Partido del Trabajo (PT), así como actos de hostigamiento contra diputadas federales vinculadas al movimiento.

De acuerdo con el posicionamiento, estas acciones habrían contado con la participación de corporaciones estatales que, según Morena, fueron utilizadas como mecanismos de intimidación electoral por lo que iniciarán con acciones legales contra las prácticas antidemocráticas.

A nivel nacional en Morena, Ardiana Montiel inicia en la dirigencia con el pie izquierdo, pero le cargan la derrota a la ahora exdirigente Luisa María Alcalde y al que fuera secretario de Organización, Andy López Beltrán, siendo la realidad es que a los guindas le está pesando la campaña negra de narcopartido, y sobre todo que el cacicazgo regional del PRI en Coahuila impuso su ley, con el Calolo sacando las malas mañas antidemocráticas dejando a los morenos regados con todo y sus becas y pensiones del Bienestar en el terreno de juego político.

De la mano del gobernador tricolor de Coahuila, Manolo Jiménez, el PRI consiguió 684 mil 515 votos, más del doble que Morena, que obtuvo 326 mil 12 sufragios, para una ventaja superior a 358 mil votos y un 55 por ciento de la votación general.

Luego del triunfo contundente del PRI en Coahuila, en el tricolor de Sonora lanzaron las campanas al vuelo confiados en que en esta entidad repetirán el “coahuilazo” a Morena, pero son situaciones muy diferentes al carecer de un gobernador priísta de la talla de Manolo Jiménez que no se doblegó ni intimidó como la Pavlovich y otros, y de un operador político de viejas mañas como el Calolo Robles Loustaunau, pero sobre todo que en esta desértica tierra el tricolor sigue más dividido, sin fuerza y sin el padrinazgo de Manlio Fabio Beltrones, al ser relegado y vetado en el poder estatal por Alito Moreno y hasta por Claudia Pavlovich.

Para la oposición en Sonora, la única carta fuerte para encabezar la lucha contra Morena es la del alcalde capitalino Toño Astiazarán, quien ya trae muy bien puesta la camiseta de Acción Nacional.

Que no se engañen con Coahuila en el PRI Sonora a menos que haya un milagro, pues como dicen en mi pueblo “una golondrina no hace verano”.

NIEGAN EN EU QUE DURAZO TENGA PERMISO ESPECIAL PARA CRUZAR

Según el diario La Opinión de Los Ángeles, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) norteamericano negó que los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, cuenten con un ‘parole’ o permiso especial para ingresar a Estados Unidos, luego de reportes que señalaron la posible cancelación de sus visas por motivos de seguridad.

El diario La Opinión solicitó de manera oficial al Department of Homeland Security información sobre si se había otorgado un ‘Significant Public Benefit Parole’ (Permiso Parole por Beneficio Público Significativo) y bajo qué condiciones. La dependencia respondió no solo que no se había concedido dicho permiso, sino que incluyó los nombres completos de ambos mandatarios, confirmando que la consulta se refería a ellos.

“Francisco Alfonso Durazo Montaño y Américo Villareal Anaya no han sido (beneficiados con tal permiso)”, indicó el DHS por correo electrónico a este diario.

El ‘parole’ es descrito como un “perdón a la deportación”, utilizado cuando una persona extranjera es considerada inadmisible, y es un término común en materia migratoria.

El DHS explicó que el Permiso Parole por Beneficio Público Significativo es una medida discrecional que permite la entrada o permanencia temporal en Estados Unidos sin visa, siempre que la presencia del extranjero represente un beneficio para el gobierno, el interés público o la seguridad nacional.

Lo anterior echa por los suelos la versión publicada por el diario Los Ángeles Times y una publicación del semanario Zeta en la que aseguran que al gobernador Alfonso Durazo se le había retirado la visa norteamericana, y que solo cruzaba a Estados Unidos con un permiso especial o “Parole” que se le otorga a los que acuden a tratamientos médicos o que cooperan en materia de seguridad.

Luego de la publicación de Los Ángeles Times sobre una presunta investigación en su contra por supuestos nexos con los narcos, el gobernador Durazo aclaró que esa información es una infamia, negó que tenga complicidades con grupos criminales, aclaró que no se le ha revocado su visa norteamericana, y rechazó que reciba permisos especiales para cruzar por cooperar en materia de seguridad.