Si alguien en la política ha hecho todo con transparencia, que arroje la primera piedra


Por Marco Antonio Villa Acedo

Si algún partido político puede afirmar que durante su paso por el poder ha actuado siempre con absoluta transparencia, sin errores, sin excesos y respetando en todo momento los principios que sus funcionarios juran defender, que arroje la primera piedra.

Lamentablemente, la historia política de México nos demuestra que existen funcionarios que, trienio tras trienio y sexenio tras sexenio, olvidan el compromiso asumido cuando rinden protesta. Algunos terminan incluso traicionando la confianza de quienes los llevaron al cargo.

Por eso, cuando hablamos de transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad pública, nadie debería sentirse dueño de la verdad absoluta.

Pero una cosa es señalar aquello que debe investigarse y otra muy distinta es pretender convertir cada decisión del gobierno en motivo de confrontación política.

LA PRESIDENTA DEBE SER EVALUADA POR SU PROPIO GOBIERNO

La identidad de una presidenta o de un presidente debe valorarse por sus propias decisiones y resultados. Cada gobierno tiene derecho a construir su propia historia y demostrar con hechos qué puede aportar al país, independientemente de quienes lo antecedieron.

México parece vivir nuevamente una etapa de todos contra uno, donde diariamente observamos ataques, descalificaciones y señalamientos que muchas veces terminan desplazando la discusión de fondo.

Hoy, como presidenta de México, Claudia Sheinbaum tiene la responsabilidad de gobernar y la ciudadanía tiene el derecho de exigirle resultados.

Pero también tiene derecho a contar con el tiempo necesario para desarrollar su proyecto, corregir lo que deba corregirse y concluir los programas y cambios estructurales que considere necesarios.

No se trata de aplaudir todo.

Tampoco se trata de descalificar todo.

Se trata de evaluar.

LOS DATOS TAMBIÉN DEBEN FORMAR PARTE DEL DEBATE

En su Segundo Informe de Gobierno, presentado el 1 de septiembre, la presidenta presentó resultados en seguridad, economía, bienestar, salud, educación e infraestructura.

De acuerdo con las cifras expuestas por el Gobierno Federal, se reportó una reducción de 51 por ciento en los homicidios dolosos desde el inicio de la administración, mientras que durante 2026 el promedio diario de delitos de alto impacto habría disminuido 54 por ciento respecto de 2018.

En materia económica, el gobierno destacó una Inversión Extranjera Directa cercana a 35 mil millones de dólares durante el primer semestre de 2026, además de señalar que el país mantiene una tasa de desempleo de 2.7 por ciento.

En materia social, se informó que los Programas para el Bienestar llegarán a 42 millones 860 mil 296 derechohabientes al cierre de 2026, con una inversión cercana a un billón de pesos.

En salud, el informe destacó la conclusión y puesta en operación de 33 nuevos hospitales, además de nuevas unidades médicas y la estrategia Salud Casa por Casa, que, según el gobierno, ha realizado 23 millones de visitas mediante 20 mil profesionales de la salud.

Son cifras que deben analizarse con seriedad.

Ni aplaudirlas ciegamente ni rechazarlas automáticamente por razones políticas.

El ciudadano merece saber qué funciona, qué no funciona, qué se ha cumplido y qué continúa pendiente.

MÉXICO NECESITA MENOS PELEA Y MÁS PROPUESTAS

Nuestros diputados y senadores deberían estar discutiendo más propuestas y menos insultos; más soluciones y menos provocaciones.

Las cámaras del Congreso de la Unión no fueron creadas para convertirse en escenarios de enfrentamientos personales. Fueron creadas para representar al pueblo, construir leyes, fiscalizar al gobierno y encontrar soluciones a los grandes problemas nacionales.

México necesita oposición.

Por supuesto que sí.

Una oposición fuerte es indispensable en cualquier democracia. Pero oposición no significa destruir todo lo que haga el gobierno.

Significa señalar, investigar, cuestionar y, sobre todo, proponer alternativas.

También el partido en el poder tiene una responsabilidad: escuchar, corregir cuando sea necesario y no confundir una mayoría electoral con un cheque en blanco.

UNA CUMBRE POR LA POLÍTICA MEXICANA

Estamos entrando nuevamente en un escenario político donde todos parecen querer el mismo objetivo: el poder rumbo a las elecciones de 2027.

Y en esa lucha aparecen las patadas, las descalificaciones, las acusaciones y los intentos de desacreditar al adversario.

Por eso considero que México necesita incluso pensar en una gran Cumbre de la Política Mexicana, donde dirigentes nacionales de todos los partidos puedan sentarse frente a frente y establecer acuerdos mínimos de respeto democrático, civilidad y compromiso con el país.

No se trata de que todos piensen igual.

Se trata de que aprendan a pensar diferente sin destruirse unos a otros.

Hace mucho que México necesita recuperar algo que parece haberse perdido en buena parte de nuestra clase política:

DECENCIA.

Decencia para debatir.

Decencia para reconocer los aciertos del adversario.

Decencia para aceptar los errores propios.

Decencia para no utilizar las instituciones como instrumentos de venganza política.

Y, sobre todo, decencia para recordar que el poder pertenece al pueblo, no a los partidos.

DEJEMOS QUE LA PRESIDENTA GOBIERNE

Claudia Sheinbaum fue electa por millones de mexicanos y es la primera mujer en ocupar la Presidencia de México. Ese hecho tiene una importancia histórica que merece ser reconocida, independientemente de las preferencias políticas de cada ciudadano.

Por ello digo:

Dejemos que gobierne.

Exijamos resultados.

Fiscalicemos.

Señalemos lo que esté mal.

Reconozcamos lo que esté bien.

Y permitamos que la experiencia de estos años le dé la fuerza y la sabiduría necesarias para encontrar el camino que México necesita.

México enfrenta enormes desafíos: seguridad, desigualdad, salud, educación, infraestructura, agua, crecimiento económico y un complejo escenario internacional.

No todo está resuelto.

Pero tampoco todo está perdido.

Nuestro país resiste, trabaja y sigue buscando su camino.

Y si existen inversiones que continúan llegando, si existen programas sociales que alcanzan a millones de mexicanos y si existen indicadores que muestran avances en determinadas áreas, también debemos tener la honestidad intelectual de reconocerlos. Al mismo tiempo, donde existan problemas, el gobierno debe responder y corregir.

Eso es democracia.

No la defensa ciega.

No el ataque ciego.

La evaluación responsable.

Porque el pueblo mexicano merece algo mejor que una guerra permanente entre partidos.

RUMBO A 2027

En la puerta de las elecciones todos quieren el queso.

Y pareciera que algunos están dispuestos a conseguirlo a punta de patadas, ofensas y desacreditaciones.

Pero el pueblo observa.

El pueblo escucha.

El pueblo también compara.

Y finalmente, el pueblo decide.

Por eso nuestros políticos deberían preguntarse algo muy sencillo:

¿Estamos trabajando realmente por México o solamente estamos peleando por el poder?

Porque México merece mucho más que una clase política enfrentada.

México merece políticos que recuerden para quién trabajan.

PARA EL PUEBLO.