El nuevo semestre académico 2020-1 inició este lunes 13 de enero en la Universidad de Sonora.

Según cifras preliminares, en la Unidad Regional Centro de esta casa de estudios, que incluye los campus Hermosillo y Cajeme, se reinscribieron 23,365 estudiantes que continuarán su preparación profesional a nivel de licenciatura; esta cifra no contempla los alumnos inscritos para el ciclo 2020-1 en las unidades regionales norte y sur, informó la vicerrectora María Rita Plancarte Martínez.

Indicó que de manera ordenada y sin contratiempos, antes de las 7:00 horas del día, las puertas de la institución se abrieron nuevamente para recibir a miles de jóvenes y con ello regresa la actividad universitaria diversa a salones, pasillos y laboratorios, pues la razón de la Universidad son sus estudiantes.

Plancarte Martínez comentó que también regresaron a clases alrededor de 1,000 estudiantes de posgrado y para el 20 de enero los Talleres Libres y los Cursos de Inglés y otros idiomas.

“Todo fluyó normalmente, las reinscripciones se llevaron a cabo en la tercera semana de diciembre, lo que permitió ver con tiempo los casos donde hacía falta abrir más grupos, y todavía este lunes 13 de enero se siguen regularizando situaciones particulares y de alumnos que no alcanzaron cupo, incluso la apertura de nuevos grupos cuando sea necesario”, explicó.

Añadió que iniciar un año nuevo y un ciclo escolar representan retos y posibilidades para la vida universitaria, y uno de ellos es el aumento de los programas de licenciatura y posgrado, los cuales gozan de pertinencia a nivel local, nacional e internacional y convierten a la Universidad en una institución de vanguardia.

La encargada de dirigir los destinos de la Unidad Regional Centro reveló que en el semestre próximo, 2020-2, la alma mater ofrecerá el Doctorado en Geociencias y las maestrías en Marketing y Mercados de Consumo, Ciencias de Datos, Internet de las Cosas e Inteligencia Artificial, Aduana, Logística y Negocios Internacionales, Enseñanza de la Historia, Fiscalización en el Servicio Público, así como el posgrado en Gestión del Desarrollo Social.

“Con estos nuevos, estamos llegando a 52 programas de licenciatura en ambos campus y 48 programas de posgrado, el número es casi similar a licenciaturas, y como lo ha reiterado en varias ocasiones el rector Enrique Fernando Velázquez Contreras, es una característica propia de las universidades desarrolladas”, apuntó.

Recordó que durante el 2019 la máxima casa de estudios logró importantes avances, entre ellos, la aprobación por parte del Colegio Académico sobre los lineamientos para el Nuevo Modelo Educativo 2030, que establece la conversión de todos los programas educativos de la institución a este nuevo modelo curricular, el cual busca adecuarse a los nuevos tiempos y en el aprendizaje de los estudiantes.

Otro tema que se concretó fue la elaboración y aprobación del Protocolo para la prevención y atención de casos de violencia de género de la Universidad de Sonora, y también se trabajó fuertemente en el documento que estipula las buenas prácticas en la academia.

La vicerrectora de la URC manifestó que la institución en los últimos años se ha esforzado por ofrecer no sólo programas actualizados y reconocido a nivel nacional, sino también laboratorios, aulas, bibliotecas con tecnología de punta para coadyuvar en la formación profesional de jóvenes con altos niveles de pertinencia y responsabilidad social.

 “También se tiene gran oferta de carácter cultural en términos de presentaciones artísticas, libros y publicaciones que convierten a la Universidad en un lugar donde se genera conocimiento a través del trabajo académico, y de la misma manera pone a disposición espacios deportivos como la Milla, pues la casa de estudios quiere formar parte de la sociedad sonorense de manera más activa al ofrecer todas sus potencialidades”, recalcó.

Añadió que las puertas de la Vicerrectoría siempre están abiertas para escuchar y atender cualquier situación que los estudiantes consideren importante, quienes serán recibidos de la mejor manera y con mucho gusto.


Egresada del doctorado en Biociencias desarrolla en Italia proyecto sobre la cáscara de nuez

 
Sarahí Agustín Salazar, egresada de la maestría y doctorado en Biociencias del Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad de Sonora (Dictus), desarrolla en Italia importante proyecto sobre la cáscara de nuez, además de trabajar con polímeros plásticos para lograr materiales compuestos que puedan sustituir los plásticos que no son biodegradables.

Dijo que su estudio a nivel posdoctorado en su segundo año seguido en el Instituto para los Polímeros Compositos y Biomateriales de Nápoles, Italia, permitirá darle un valor agregado a desechos agroindustriales que tienen un potencial en las industrias agroalimentaria, farmacéutica y en la cosmetología.

“La cáscara de este fruto seco tiene un potencial altamente antioxidante que puede utilizarse en la estabilización de los polímeros en la fabricación de materiales que serían más fácilmente degradables por ser naturales en todo lo referente a la industria del plástico”, afirmó.

Su proyecto se denomina Uso potencial de la cáscara de nuez: la cáscara de la nuez (carya illinoinensis) como material de relleno en materiales biopoliméricos.

Material orgánico

Sarahí Agustín Salazar planteó que al ser la cáscara de la nuez un material orgánico, pueden atribuir esas propiedades al compuesto final que se obtenga de la mezcla con el plástico, y precisó que los compuestos poliméricos son sustancias químicas que tienen estructuras que se repiten y se integran generalmente de una estructura química sencilla que comienza a aglomerarse en grandes cadenas, como es la formación de los plásticos.

La nuez, puntualizó, es importante en la entidad porque de ella se obtienen productos alimenticios, aunque recordó que hasta hace pocos años no se había pensado en qué hacer con los desechos. 

La estudiante del posdoctorado abundó que las propiedades de la cáscara de nuez son proteger a la semilla debido a los antioxidantes y fibras naturales que contiene. Además, dijo, están los compuestos fenólicos, químicos antioxidantes que son sustancias que pueden prevenir enfermedades porque actúan en el organismo evitando la oxidación y de esa manera contribuyen a que las células no se dañen.

Dio a conocer que también tiene aplicación en las industrias farmacéutica y la química para obtener colorantes, cosméticos, así como la del plástico, donde se utilizan compuestos antioxidantes en la que hasta hace algunos años sólo se usaban antioxidantes sintéticos.

“Lo que hemos estado trabajando en los proyectos de maestría y de doctorado, es utilizar la cáscara de la nuez; por una parte, aislar esos compuestos antioxidantes y utilizarlos como aditivos químicos en los plásticos. Y aunque los antioxidantes sustituyen en una proporción pequeña dentro de los plásticos, ayudan en su composición a que no sean tan dañinos al medioambiente porque ya estamos sustituyendo un componente químico por uno natural”, apuntó.

Ahora, señaló, trabajan con lo que son los materiales compuestos, donde una gran parte de la composición del producto que se obtiene final es un residuo agroalimentario, y que en este caso es la cáscara de la nuez en donde se utiliza su fibra y se usa como material de refuerzo por tener una función de lograr al final un material que sea biodegradable.

Comentó que está por terminar la primer parte del proyecto haciendo las pruebas finales de biodegradabilidad y que en este año empezó con el objetivo de obtener esas mismas fibras por métodos sustentables.

“Para obtener o aislar esas fibras naturales –como la celulosa que se utiliza en el papel—, se usa también en solventes químicos que son contaminantes al medio ambiente, de ahí que nos apoyemos en metodologías sustentables”, concluyó.

El valor agregado

Nohemí Gámez Meza, coordinadora del Posgrado en Biociencias, destacó que lo  relevante de ese tipo de estudios va en aras de poner un valor agregado a todos los desechos agroindustriales que tienen un potencial en las industrias agroalimentaria, farmacéutica y en la cosmetología, y manifestó su agrado por la relación que se ha dado entre ambas instituciones y, en especial, el hecho de que la estudiante de posdoctorado participe también como codirectora y sinodal de tesis de maestría en aquella universidad. 

“Incluso, tenemos ya la solicitud de registro de patente en trámite con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial”, adelantó.

Además, señaló que la cáscara de la nuez es un desecho industrial que es rico en compuestos antioxidantes y también en la celulosa. 

El título de la patente es Método de obtención de un estabilizante antioxidante natural para películas plásticas a partir de cáscara de nuez pecana.

Informó que Sarahí Agustín, con experiencia como profesora de asignatura del Departamento de Ingeniería Química y Metalurgia, del que egresó, comparte su proyecto a través de su estancia posdoctoral gracias a la colaboración que tiene desde la maestría con aquel instituto italiano, y tiene una relación de investigación y académica con el doctor Pierfrancesco Ceruti, especialista en ingeniería en materiales con doctorado de la Universidad de Nápoles II.

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