
Durante décadas aprendimos de memoria que el Sistema Solar tenía nueve planetas y que Plutón era el más pequeño y lejano de todos. Sin embargo, el 24 de agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional (IAU) aprobó una nueva definición de planeta y Plutón pasó oficialmente a ser considerado un planeta enano.
Para ser considerado planeta, un cuerpo celeste debe cumplir tres condiciones: orbitar alrededor del Sol, tener suficiente masa para adquirir una forma prácticamente redonda y haber “limpiado” el entorno de su órbita, es decir, dominar gravitacionalmente la zona por la que se desplaza. Plutón cumple los primeros dos requisitos, pero no el tercero, pues comparte su región orbital con numerosos objetos del Cinturón de Kuiper.
La discusión comenzó a tomar fuerza cuando los astrónomos descubrieron otros objetos similares a Plutón más allá de Neptuno. Esto obligó a establecer una definición más precisa para evitar que decenas de cuerpos celestes terminaran siendo incorporados a la lista de planetas. Así, después de haber sido considerado el noveno planeta desde su descubrimiento en 1930, Plutón recibió una nueva clasificación.
Pero ser un planeta enano no significa que Plutón haya perdido importancia. En 2015, la misión New Horizons de la NASA realizó el primer sobrevuelo cercano del mundo helado y reveló montañas, glaciares, llanuras y su característica región con forma de corazón. Y aunque todavía existen debates científicos sobre la definición de planeta, oficialmente Plutón continúa clasificado como planeta enano.