Nido de Víboras

SSSSSSSS… Con los más de 20 casos de hepatitis infantil registrados en algunas entidades y la confirmación de la muerte a causa de esa enfermedad, de un pequeño de tres años de edad en Hidalgo, se afirma en muchos círculos de opinión que ya son una realidad los estragos en este segmento de población, lo cual pone en alerta máxima a la sociedad que, si bien aguantó con estoicismo las idioteces cometidas desde la cúpula del Gobierno Federal en su fallida estrategia contra el Coronavirus, que afectó principalmente a los adultos mayores y quienes tenían padecimientos preexistentes, de ninguna manera está dispuesta a ver con los brazos cruzados, que la niñez se vea diezmada por la errática política de salud a nivel país.

Lo lamentable, o mejor dicho, lo deleznable, es que pareciera que las autoridades “no se tibian” ante el repunte de hepatitis aguda con las nuevas características de “grave y de origen desconocido” que, si no se atiende con rapidez y de manera eficaz, puede ser mortal, como se vio en Hidalgo.

El pequeño, originario de Tulancingo, presentó síntomas relacionados con el padecimiento y tuvo una falla renal, debido a la rapidez con la que avanzaba el malestar; fue trasladado al hospital de La Raza en la Ciudad de México, donde falleció. Sin embargo, esta confirmación es extraoficial, pues el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (INDRE), aún no emite comunicado, pues faltan análisis moleculares para volverla oficial.

Para darnos una idea de lo cerca que se encuentra de Sonora esta nueva ola de contagios, tenemos que se registró e Culiacán, Sinaloa, el caso de un joven de 15 años que presentó síntomas graves.

Esta vez tenemos que estar muy alertas y no permitirles a las autoridades de Salud federal que nos engañen con sus estupideces, pues hay que recordar que desde los primeros meses de la pandemia, en Sonora y otros estados se buscó manejar el COVID19 alejado de la errática estrategia centralista, y puede afirmarse que esa fue la razón fundamental para que la pandemia no tuviera el desenlace tan mortífero que presentó en muchísimas otras entidades, donde golpeó severamente a la población adulta mayor.

Pese a ello, en nuestra entidad se registraron más de 10 mil muertes por Coronavirus, lo que nos dice que, de haber seguido al pie de la letra las políticas de Hugo López-Gatell, los fallecimientos se hubiesen triplicado.

Pero en esta ocasión, valdría más que el Gobierno Federal no crea que esta otra ola de contagios le va a caer “como anillo al dedo” otra vez, porque ahora las potenciales víctimas son ni más ni menos que los niños. Y que les quede claro a ese inservible de Jorge Alcocer, titular de la Secretaría de Salud, así como al mundialmente famoso por sus fallidas declaraciones, que son un compendio de sinrazones de López-Gatell, señalados ambos por instancias científicas mexicanas e internacionales, de haber administrado de la peor manera el COVID19, causando la muerte de arriba de 626,000 personas… y contando.

Por cierto, ¿Cuál es el apuro o necesidad de eliminar la Ley 171 de la legislación de Salud de Sonora, para que ya no sea obligatorio el uso del cubrebocas? Porque, ante la eventual aparición de una nueva pandemia, ahora de Hepatitis Infantil Aguda de Origen Desconocido, lo primero que habrá de imponerse como obligación sería precisamente el uso de ese aditamento, que tantas vidas salvó, y sigue salvando, pese a la tozuda y estúpida necedad de no ponérselo, como hay millones de idiotas en todo el mundo.

Lo que debería hacer Salud Sonora es armar toda una estrategia eficaz para ponerla en marcha, porque júrelo que habrá de pasar mucho tiempo antes de que al Gobierno Federal “se le antoje” admitir que es estamos ante una epidemia -o pandemia- de hepatitis infantil aguda, además de recomendar de nuevo medidas como mantener una sana distancia, evitar estornudos sin cubrirse nariz y boca, el lavado frecuente de manos y no compartir con nadie cubiertos, vasos ni nada por el estilo.

Es otras palabras, de sentar sus reales una nueva ola de contagios de la enfermedad y si nos atenemos a López-Gatell y al inútil médico de cabecera del Presidente López Obrador, quien pareciera estar siempre dormido, nos va a ir como en feria, pues a nuestro país este gobierno lo ha dejado en los puros “huesos”, para destinar “dompadas” de dinero a otros proyectos, cuyos beneficios están muy lejos de verse todavía.      

 

SSSSSSSS… Le sigue lloviendo en su milpita al exhibido como corruptazo de Jaime Bonilla Valdéz, ex gobernador de Baja California, al ser citado a declarar, junto con otros 11 de sus colaboradores por el escándalo que destapó su sucesora Marina del Pilar Ávila Olmeda sobre el proyecto de la planta fotovoltaica de la empresa Next Energy el cual representa una afectación al erario del orden de los 12,000 millones de pesos.

Bonilla Valdéz y sus ex colaboradores, Amador Rodríguez y Salomón Faz, autorizaron la construcción, operación y pagos del erario bajacaliforniano a esa planta de generación de energía fotovoltaica, a sabiendas de su improcedencia y en contra de la ley respectiva que reserva a la Federación las concesiones en esa materia.

Dará mucho más de qué hablar este asunto, pues la ahora gobernadora piensa “hacer talco” a Bonilla Valdéz, también señalado como implicado en el asesinato en enero de este año de la periodista de Tijuana, Lourdes Maldonado.

Con este escándalo de corrupción, quedan exhibidos el Presidente López Obrador, quien ha defendido a capa y espada a su amigo Jaime Bonilla (nada nuevo en el mandatario, pues hay que recordar cuando AMLO sacó el pecho por el sátrapa de Guerrero de Félix Salgado macedonio), así como también la Presidente del Senado, Olga Sánchez Cordero, a quien por un tiempo se le conoció como el “florero de Bucareli”.

Pues va a tener que ponerse muy, pero muy abusado Bonilla Valdéz, porque no tarda López Obrador en meter a la cárcel por corrupción a uno de los suyos, pues en primer lugar eso sería una noticia-bomba, un distractor, y por otro lado, necesita legitimar su lucha anti-corrupción que hasta la fecha no ha rendido frutos, al igual que todas sus promesas de campaña, como aumentar el crecimiento, bajar los precios de la gasolina, crear más empleos, acabar con el desabasto de medicinas en los hospitales, terminar con el narco, abatir los homicidios dolosos, los feminicidios, las desapariciones, entre muchos otros temas.

Ojalá que, en la mañanera de hoy viernes, allá en Esperanza, López Obrador hable de esos asuntos que realmente son importantes para los mexicanos, y no siga con sus homilías sobre la Cumbre de las Américas, sus reiterados ataques en contra de la UNAM, los médicos (tan de moda ahora), los intelectuales, los conservadores y demás molinos de viento. Ojalá. Eso sí sería histórico.

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